Se lo lleva la corriente.
¿Que corriente?, ¡Pues yo que se!, siempre pensé que los ríos tenían corriente y los mares mareas, por lo que cuando era pequeña, (hasta el 1998 más o menos), creía que los camarones eran bichos de río*.
Me lo imaginaba viviendo entre las rocas de los ríos, (rocosos), donde podrían protegerse un poco del torrente de agua y echar un sueñecito, ligero.
De hecho, creía que tenían una especie de trastorno nervioso producido por la angustia vital de que una traidora cabezadita les alejara para siempre de su familia y amigos.Mis camarones son insomnes y van por ahí quejándose de lo perra que es la vida, sin poder tener relaciones afectivas significativas y con unas ojeras terribles:

Camarón de la isla, ¿De que isla? pues de una que haya en medio del río.
*Y en parte lo son, hay un camarón de río gigante en Perú, pero dudo que el refrán hable de el.

2 comentarios:
Menos mal que te gusta cocinar, que si no...
Jiajia, me ha gustado mucho este post.
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