15 junio 2007

Pesetor's Story

Esta mañana iba en taxi al curro y tuve acceso a ese entrañable folclore que son las historias que te cuentan los pesemos cuando te toca uno hablador que esta un poco aburrido.

Las anécdotas con más morbo son las que más éxito tienen, las de esta mañana versaban sobre el acoso sexual al que le sometió al pobre taxista una "dama" que pasaba los 70, a la que recogió en La Golden de Gran Vía "apunto estuve de hacerle bajar del coche en medio de la carretera de La Coruña, me entraron sudores fríos de lo que me contaba lo que me pedía".

En el mundo geriatrico también, pero de la farándula, me contaba como una noche Sara Montiel se subió en el taxi y se puso a fumar, así, sin pedir permiso.
Le pidió amablemente que se bajara, pero su acompañante, (sospechaba que Isabel Gemio, pero a esas horas no se sabe al 100%), intercedió y el buen hombre las dejó en casa.

Yo vivo en un mundo puro, de piruletas y colorines y después de una década larga viviendo en el centro y volviendo andando a casa a las cuatro de la mañana, recuerdo que una vez me gritó un a guarrada un barrendero.

Y ya.
Ni peleas, ni altercados, aunque hace 5 o 6 años, en el antiguo barrio de Cuky, vimos de lejos un atraco de noche en una tienda.

Por eso me llama muchísimo la atención las historias que cuentan los taxistas, son una mirilla en el descansillo de la noche y la segunda vida que tienen algunos en la capital. Y sacan la portera que hay en mi.



Sentiros libres de compartir en los comentarios vuestras propias Pesetor's Story.

1 comentario:

Chandler dijo...

¿Pesemos?
Y no mientas. ¿Recuerdas lo que le pasó a un taxista junto a tu casa?
Yo como soy pobre no voy en taxi, pero en el bus te pasa de todo.