Pues estaba hoy comiendo con mi abuelo en la cocina, cuando me empieza a hablar de la guerra.
Les iban a destinar a Madrid pero parece ser que hubo una emboscada cerca de Guadalajara en un frente que que cubría un batallón de Italianos y no quedó casi nadie, así que les cambiaron de destino a medio camino y les mandaron a ellos allí.
Lo cual estuvo bien por que en toda la guerra, mi abuelo solo vio tres muertos.
Uno era un muchacho de Bermillo de Sayago, (un pueblo bastante grande de Zamora), que una mañana tempranito, cerca de Las Inviernas, se fue a cagar entre unos arbustos y al que mataron de un tiro como si fuera un pájaro.
El segundo era otro hombre de Zamora también, de Benavente, que andaba haciendo equilibrios sobre una trinchera, cuando le alcanzó una ráfaga de ametralladora que le dio cerca de un omoplato y le perforó el pulmón.
Pues lo interesante de la historia viene ahora, me dice mi abuelo:
"Enterrarlo fue malo, pero lo peor fue desenterrarlo, (???).
El hombre estaba casado y vino su padre, un hermano y su cuñado para reclamar el cadáver, la verdad es que entonces se les enterraba bien, en una caja de pino, con una toalla sobre la cabeza.
Al abrir la caja el padre se desmayó y se lo llevaron entre varios a una tienda, pero cuando hubo que sacar el cadáver para meterlo en un cajón de zinc para el viaje, los gastadores que estaban conmigo metieron la mano bajo la espalda para incorporarle y entonces el hombre gimió.
Parece ser que al moverle se le metió aire por el agujero de bala, le llenó los pulmones y al sentarle hizo el ruido.
Pero se quedaron blancos todos los presentes."
Cuando me digáis os invito a comer con mi abuelo y conmigo en Zamora, que de donde salieron estas hay más historias algunas hasta mejores.
Feliz año a todos.
31 diciembre 2006
C.S.I. Zamora
Publicadas por
Monica Geller
a la/s
6:44 p. m.
Suscribirse a:
Comentarios de la entrada (Atom)
4 comentarios:
Historias "entrañables" de los abuelos, un mundo. Me ocurre a mí y no tengo planeta para correr.
Que cosa más tierna de historias.
Y si, se comenta por ahí que lo de Guadalajara fue una cosilla de nada...
Pues el mio vio mogollón de muertos, pero cuando aún vivian. Estuvo mas de 7 años en un campo de concentración con pena de muerte a sus espaldas. En ese lugar cuando se llevaban a alguien por la noche ya no se le volvía a ver.
¡FELIZ AÑO, GUAPA! ;-)
Publicar un comentario